Una de esas decisiones que parecen logísticas… pero terminan definiendo el viaje.
Salir de Florencia para recorrer la Toscana en un solo día suena intenso —y lo es—, pero también es una forma brutal de entender la esencia de la región: pueblos medievales, viñedos y ese aire de película que no decepciona.
Por qué elegimos excursión (y no hacerlo por libre)
Intentamos armar esta ruta por nuestra cuenta combinando trenes y buses… pero la realidad es que solo Siena está bien conectada. El resto de los pueblos se complica bastante.
Conclusión práctica:
- O alquilas auto (más libertad, pero más desgaste).
- O haces excursión (más cómodo, menos control).
Nosotros elegimos excursión con GetYourGuide. Después de varios días intensos, manejar no era tentador. Preferimos usar esos “tiempos muertos” para descansar en el bus.
El punto de partida en Florencia
El bus salía de un estacionamiento a unos 15–20 minutos caminando desde nuestro apartamento en el centro. Ahí se concentran varias excursiones (Pisa, Cinque Terre, etc.), así que el ambiente ya te mete en modo “día de tour”.
La dinámica es simple:
- Buscas la bandera del guía.
- Validan tu reserva.
- Te dan una pegatina según lo contratado (guía, almuerzo, etc.).
Nosotros sumamos la experiencia de bodega porque queríamos probar los vinos de la región y en particular el famoso Chianti en su lugar de origen.
San Gimignano: la ciudad que compite… en vertical
La Manhattan de la Edad Media
San Gimignano es de esos lugares que no necesitan filtro. En la Edad Media llegó a tener más de 70 torres (sí, una especie de competencia de “quién la tiene más alta”… arquitectónicamente hablando). Hoy quedan 14, pero alcanza y sobra para que el lugar sea único.
Lo mejor empieza antes de entrar: la subida con vistas abiertas de la Toscana, la muralla y su pórtico. Esa sensación de estar entrando en otro siglo.
Dentro nos encontramos con calles de cuento, una plaza principal con mucha vida y la famosa heladería considerada entre las mejores del mundo (si te gusta el helado, no hay discusión: tenés que probarlo): Gelaterìa Dondoli.
Subimos a una torre/museo con acceso parcial gratuito y seguimos hasta un parque con vistas abiertas increíbles. Esta ciudad es Patrimonio de la Humanidad desde 1990.
Monteriggioni: pequeño, pero perfecto
Monteriggioni es todo lo contrario en escala… pero igual de impactante.
- Unos 40 habitantes.
- Muralla intacta del siglo XIII.
- Calles cortas, simples y auténticas.
Desde la ruta ya te gana: una muralla circular sobre una colina rodeada de olivares. Y justo estaban con frutos —para nosotros, que era la primera vez viendo eso, fue imposible no parar a sacar fotos.
Dentro vas a descubrir una plaza central con bares de manteles rojos y blancos (sí, muy cliché… y muy lindo), artesanías locales, una pequeña iglesia y la posibilidad de subir a la muralla. Dato curioso: fue construido para defender a Siena de Florencia. Nada como un buen conflicto histórico para darle contexto a un lugar.
Famoso por su historia y su arquitectura intacta, sirvió de inspiración central para el pueblo y la Villa Auditore en el videojuego Assassin's Creed II, y ha sido escenario de películas de Hollywood como Gladiador y El paciente inglés.
Almuerzo en bodega: donde el tiempo baja un cambio
Alrededor de las 14 hs llegamos a la bodega en la región de Chianti. Y acá el ritmo cambia:
- Recorrido breve con explicación sobre la tradición familiar.
- Almuerzo completo (entrada, principal y postre).
- Cada plato acompañado por un vino distinto.
La experiencia no es solo probar: es entender qué estás tomando. El Chianti, y en el postre Vin Santo acompañado de Cantuccini (pan con frutos secos, una preparación local). Curioso… y funciona.
Además, se arma algo interesante con el grupo: terminás compartiendo mesa y charla. En nuestro caso, con un matrimonio brasilero muy divertido.
Siena: historia intensa… y una lluvia que no estaba invitada
Siena juega en otra liga. Rival histórica de Florencia, con peso económico desde hace siglos. Ahí está el banco más antiguo del mundo (1472): Monte dei Paschi di Siena.
El recorrido nos llevó por una calle peatonal animada hasta llegar a la Piazza del Campo, el escenario del famoso Palio (carreras de caballos entre barrios). Es una plaza viva, con energía, llena de gente y bares.
Seguimos hacia el Duomo… y ahí se rompió el guión: la lluvia. Recomendamos entrar al Duomo y disfrutar los detalles en los pisos y diferentes espacios. Nos llamó la atención las partituras antiguas.
El interior de la Catedral está a la altura de las mejores que hemos visto.
Eran las 18 hs, así que decidimos hacer lo más inteligente posible: refugio + café. Terminamos en una confitería clásica, Nannini, tomando un cappuccino con algo dulce. De esos descansos que te resetean el día.
El regreso: cuando el día todavía no había terminado
Emprendimos el regreso a Florencia ya de noche, no sin antes disfrutar de la muralla de Siena iluminada —otro ambiente, más misterioso.
Y cuando parecía que el día se cerraba… Llegamos en hora a Florencia y para aprovechar el día intentamos entrar a una iglesia (cerrada por un intento de asalto ese mismo día —sí, inesperado).
Pero a pocos metros apareció una joya: Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella. Fundada en 1221 por frailes dominicos. Entrada gratuita. Y una experiencia totalmente distinta:
- Perfumes con aromas naturales.
- Preparaciones boticarias.
- Estética de otra época.
Algunos aromas nos llevaron directo a recuerdos de infancia: perfumes que usaba mi madre o de abuelas. Y sí, al final del recorrido… podés comprar.
Conclusión: ¿vale la pena hacer esta excursión?
Sí. Pero con matices.
- ✔ Ideal si quieres ver mucho en poco tiempo.
- ✔ Perfecto si no quieres manejar.
- ✔ Buen equilibrio entre recorrido y descanso.
- ❌ Tenés tiempos acotados en cada lugar.
Lo que suma un montón:
A tener en cuenta:
Si buscas profundidad, comodidad y manejar tus tiempos → mejor alquilar auto. Si buscás panorama general → excursión gana.
En este caso particular nosotros elegimos esto último… y no nos arrepentimos. Si hubiéramos tenido más días de viaje, seguramente alquilábamos auto y nos quedábamos en plena Toscana en algún pueblito.
Al otro día vendría mucho más: Piazzale Michelangelo, Ponte Vecchio, Palazzo Pitti, Jardines de Boboli y Farmacia Santa María Novella. Esquivando la lluvia 🙂